El lago
Titicaca es el segundo lago más grande de
suramérica y el lago navegable más alto del mundo.Se encuentra ubicado entre Perú y Bolivia a unos 4.000 msnm, con un área de unos 8.000 km² y unps 1.000 kilómetros de costa.
Su profundidad media es de unos 100 m y la máxima no llega a los 300, casi nada al lado de los lagos de Suiza.
Se puede visitar en un solo día desde La Paz. Cogiendo un autobus hacia el cementerio, que se ubica en El Alto, por unos 3 bolivianos, se llega a la zona de salida de los autobuses, un auténtico caos a partir de las 7 a.m. Los autobuses se rozan entre ellos y a las personas, y las cuestas parecen no terminar nunca.
Una vez en el cementerio, se coge un bus con dirección Copacabana que tardará unas 3 o 4 horas según la prisa del conductor, y cuesta 18 bolivianos (poco más de 2 €).
La carretera que atraviesa El Alto es una autentica locura, coches viejos, velocidad, acinamiento en los vehículos y adelantamientos de hasta 4 coches en paralelo la hacen una de las carreteras más peligrosas de Bolivia. Misteriosamente la cifra es de 11 muertos para este año (lo leí en un cartel), aunque creo que no se ha debido renovar desde principios de año.
El paisaje, sin embargo es impresionante
Cuando después de unas dos horas se llega al estrecho de Tiquina, hay que bajar del autobus y tomar un barco, para despues volver a subir. El estrecho de Tiquina separa los dos cuerpos del Titicaca el más grande situado al norte es denominado lago Mayor o Chucuito es el más profundo. El otro cuerpo más pequeño llamado Menor o Huiñamarca.
Estas barcazas pasan todo tipo de vehículos, desde motos hasta camiones cargados.
Lo más increible es que estos mastodontes son tripulados por niños que no superan lo 15 años! Hacen uno o dos viajes al día, y gastan 10 litros de combustible por viaje. La ganancia diaria total no supera 1,5 €.
Despues de llegar al puerto y una hora más en el autobus se llega por fin a Copacabana, un lugar donde el turismo y lo más profundo de la cultura aymara se mezclan.
Poco despues de la llegada en cualquier restaurante se puede degustar una auténtica trucha rellena con una guarnición exquisita (por supuesto no se debe comer la verdura fresca que sirven de acompañamiento), que poco después averigué que era de criadero. Durante la comida, un trío me invita a comer con ellos, tres viajeros que venían en coche que resultaron ser tres encantadoras personas conlas que pasé el resto del fin de semana. Despues de la comida paseamos y decidimos subir El Calvario, un lugar de culto en la cultura aymara que resultó ser no más que un santuario cristiano.
Este ascenso tiene bien acuñado su nombre, ya que aunque sean tan solo unos cientos de metro, cuando se sube a casi 4.000 msnm se hace un auténtico calvario.


La subida merece la pena, ya que se pueden ver las vistas más impresionantes de Copacabana